Reto Módulo 2
Apartado 1
Me gustaría aprovechar esta publicación para hablar sobre una iniciativa que lleva años funcionando en el municipio de Getafe. El ayuntamiento, a través del Centro Cívico, acoge a personas mayores que, desafortunadamente, no tuvieron la oportunidad de poder estudiar durante su infancia y adquirir conocimientos básicos. Operaciones tan comunes como sumar, restar o dividir, les resultan desconocidas a una parte de la población, lo que se traduce en barreras que implican discriminación hacia este sector de la población.
Además, debido al imperioso avance de la tecnología, que se ha vuelto parte fundamental de nuestro día a día, la población más mayor se encuentra aislada del resto de la sociedad al desconocer el uso de estas nuevas herramientas digitales. Esta situación les genera una sensación de exclusión que se debe evitar a toda costa.
Esta iniciativa de la administración local aborda con eficacia los problemas que el edadismo trae al sector de la tercera edad. Si la discriminación por edad es per se un problema social, las personas mayores con dificultades para utilizar las matemáticas, resolver problemas o, incluso, expresarse por escrito, agrava esta condición. Es un sector de la población que se encuentra con innumerables barreras en su día a día, debido a su falta de formación básica, por las circunstancias de la época en la que nacieron, y que han ido arrastrando durante la mayor parte de sus vidas. Hay que añadir que en pleno siglo XXI, el uso de dispositivos móviles, tabletas, o la realización de tramitaciones telemáticas con la administración, han añadido más obstáculos a esta problemática social.
El objetivo de esta iniciativa es formar a estas personas para que adquieran los conocimientos necesarios que les permitan desenvolverse de manera autónoma, así como eliminar barreras sociales. Con esto se logra la integración de un sector poblacional que hasta entonces se veía desamparado y totalmente dependiente de otros.
Apartado 3
Gracias a las clases que se imparten en el centro cívico, las personas mayores se sienten no sólo más integradas en la sociedad, sino que ven eliminados ciertos obstáculos relacionados con sus capacidades y conocimientos. Debido a su novedad, el uso de aparatos electrónicos era un gran desconocido para estas personas, perdiéndose así las múltiples utilidades y facilidades que ofrecen estas herramientas. Sin embargo, hoy día, podemos ver a gente de más de ochenta años capaces de realizar videollamadas, mandar mensajes instantáneos o hasta realizar la compra on-line. ¡Hay quienes incluso hacen uso de las redes sociales!
Esto no sólo beneficia a la población mayor (a la que está especialmente dirigidas las clases), sino al conjunto de la sociedad. A través de estas clases, los familiares tienen más accesible poder comunicarse con sus mayores en cualquier momento, gracias a sus conocimientos adquiridos en las nuevas tecnologías.
Uno de los puntos más fuertes de esta práctica es la inclusión (sin discriminar) de los ciudadanos en la digitalización de la sociedad. También cabe destacar, que no sólo tiene una utilidad práctica, sino que es una buena excusa para permitir a nuestros mayores relacionarse y hacer amistades. En definitiva, que no se sientan excluidos o apartados.
No obstante, es importante mencionar que las plazas son limitadas y, actualmente, no llega a todos los que lo necesitan, bien por desconocimiento de la existencia de estos cursos, o por vacantes insuficientes.
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